Cultura

La nueva casa de la comida son los museos

China no solo es una de las grandes potencia comerciales del mundo si no uno de los países más ricos en cultura y así es cómo su vida globalizada y tecnócrata se fusiona con su historia y tradiciones. Al ser un país tan ecléctico, es importante voltear a ver a este gigante cultural que a su vez tiene los ojos puestos en el futuro.

Este 2019 en China la mirada de los jóvenes apunta a las raíces culinarias de su cultura por encima de las costumbre occidentales, una muestra de ello es Bao, el cortometraje animado por la joven directora China Domee Shi ganadora del Oscar, quién fue la primera mujer en dirigir para Pixar. Partiendo de está visión a la tradición, es como los museos chinos en los últimos años se han enfocado en demostrar que la historia y el impacto de la comida, trascienden muchos aspectos de nuestras vidas.

En China el 60% de los millennials comparten su comida en redes sociales y el 80% de los eventos gastronómicos, son sociales. Cifras muy importantes para conocer cómo los jóvenes chinos se relacionan con la comida y como buscan cambiar su hábitos en torno a ellas, en base a estos números es como las estrategias culturales han cambiado para satisfacer estos intereses.

El interés de los jóvenes metropolitanos por las culturas tradicionales ha incrementado en los últimos tres años, lo cual ha impactado en sus hábitos de consumo, incluyendo la comida que consumen. De acuerdo con estadísticas de 2017, los chinos nacidos después de la década de los 90s son quienes gastan más en cultura, pues no crecieron en el contexto de la Revolución Cultural anti-intelectual china, lo que los ha formado como personas con mayor interés por cultivarse. Este renovado interés por el legado culinario chino ha devenido en la construcción de museos hyperespecializados dedicados a la historia gastronómica del país, como el Museo de la Cocina de Hangzhou, construido por el gobierno local con una inversión equivalente a 500mil MDP. El enfoque de este museo es altamente localizado, pues está enfocado directamente en la cocina de una sola ciudad. Por ejemplo, en el museo hay una vitrina donde se ilustra la evolución histórica del zongzi: pequeñas bolas de arroz envueltas parecidas a los tamales.

Museo de la Cocina de Hangzhou
easytourchina.com

Sin embargo este concepto no es nuevo en Asia, pues es en Japón durante la década de los 2000s Nissin la marca de rámen instantáneo, consideró adecuado crear dos museos dedicados a sus sopas instantáneas, en estos museos ubicados en Yokohama e Ikeda, Japón se puede conocer la invención de Momofuku Ando, el padre de rámen instantáneo, del cual se destacan tres hitos importantes, la creación del rámen de pollo en 1958, la creación de los icónicos Cup Noodles en 1971 y la tercera, que es la sorprendente invención del rámen espacial que comen los astronautas en la Estación Espacial Internacional. Se puede decir que estos museos dieron el punto de partida para que esta tendencia se replicara en distintas partes del mundo.

Cronología del rámen instantáneo en el Museo Cup Noodles en Ikeda, Japón.
upnoodles-museum.jp

Apenas en 2018, y no menos especializado, abrió el museo temático del dumpling, en Dalian, en la provincia de Lianoing, donde ser puede conocer la historia de los dumplings en china desde la Dinastía Han hasta la actualidad. De este lado del mundo en el Museo de los Alimentos y Bebidas de Nueva York, actualmente se puede ver una exposición sobre la evolución de la comida chino-americana, explorando su impacto social y cultural.

CHOW: Making the Chinese American restaurant. Museo de los Alimentos y Bebidas de Nueva York (MOFAD). mofad.org

Pero no solamente en un ámbito histórico es que estas exhibiciones se diseñan, en 2018 se conformó el Museo de la Comida Asquerosa en Suecia, donde un total 80 diferentes alimentos de alrededor del mundo son exhibidos bajo la temática de ser considerados asquerosos. Desde cuyo asado del Perú, Casu marzu, queso infestado de gusanos de Sardinia; tofu apestoso de China hasta durian, el infame fruto hediondo tailandés.

Cuy asado peruano exhibido en el Museo de la Comida Asquerosa
disgustingfoodmuseum.com

Los enfoques son diversos, pero lo interesante es como la comida trasciende al espacio museístico y lo transforma en un espacio cotidiano en el que podemos conectar con la historia, la cultura y la ciencia de los alimentos y bebidas que tomamos todos los días, de esta forma podemos conocer un lugar, desde una perspectiva muy particular, es por ello que existe un renovado interés en incentivar un turismo gastronómico no habitual, que logra conectarse estrechamente a un oferta cultural muy necesaria.

Solo esperamos que no tarden en llegar a Acapulco exhibiciones de este tipo en torno a la comida guerrerense ¿se imaginan una exposición sobre la entomofagia guerrerense, donde exploremos del jumíl, el gusano de maguey hasta la chicatana; o bien aquí en Acapulco un museo sobre la influencia de Asia en la comida acapulqueña? No suena (ni sabe) nada mal.-

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