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Honeyland, la crónica de la última apicultora silvestre de Macedonia del Norte

El pasado lunes, 13 de enero se dieron conocer las nominaciones a los Premios Oscar 2020, en los cuales destacaron películas excepcionales como Parasite y 1917 por decir algunas, también sorprendió la nominación de la opera prima de Ljubo Stefanov y Tamara Kotevska: Honeyland, una historia sobre una mujer que ha dedicado su vida a la apicultura.

Ubicada en una aislada región montañosa en las profundidades de los Balcanes, Hatidze Muratova vive con su madre enferma en una aldea sin carreteras, electricidad, ni agua potable. Ella es la última de un largo linaje de apicultores silvestres de Macedonia del Norte que ganan la vida cultivando miel en pequeños lotes para vender en la ciudad más cercana, que se encuentra cuatro horas a pie. La pacífica existencia de Hatidze se ve afectada por la llegada de una familia nómada, que arriba a su territorio con sus ruidosos motores, siete niños revoltosos y varias cabezas de ganado. Hatidze se abre optimista al cambio y con el corazón en la mano ofrece su afecto, su brandy y consejos de apicultura.

Honeyland, 2019. Stefanov/Kotevska. NEON.

Sin embargo, no pasa mucho tiempo antes de que Hussein, el patriarca de la familia nómada, sienta la oportunidad y tenga interés de cultivar y vender su propia miel. Hussein tiene siete bocas que alimentar y ningún lugar para pastar su ganado, y pronto desdeña el consejo de Hatidze, de solo extraer la mitad de la miel y dejar la otra mitad para sus benefactoras aladas, en su búsqueda de obtener ganancias. Esto provoca una brecha en el orden natural que al mismo tiempo provoca un conflicto con Hatidze que expone la tensión fundamental entre la naturaleza y la humanidad, la armonía y la discordia, la explotación y la sostenibilidad. Aun cuando la familia proporciona un respiro, muy necesario, del aislamiento y la soledad de Hatidze, sus propias formas de supervivencia están amenazadas.

“Es un retrato duro y gentil del delicado equilibrio entre la humanidad y la naturaleza”.

El largometraje debut de los documentalistas Ljubo Stefanov y Tamara Kotevska Honeyland fue filmado durante tres años por un diminuto equipo comprometido con una colaboración íntima entre los cineastas y el sujeto de investigación. Honeyland es vista desde una épica excepcional, visualmente ambiciosa e impulsada por una inesperada narrativa y un sorprendente sentido del humor. Es un retrato duro y gentil del delicado equilibrio entre la humanidad y la naturaleza, apenas un ápice de una forma de vida que está a nada de desaparecer y un testimonio inolvidable de la extraordinaria resistencia de una mujer.

Este documental hablado en una antigua forma turco, también es guiado por una “visualidad” que provee una narrativa propia que hace innecesario el uso de subtítulos la mayor parte del tiempo, haciendo que se sienta mucho más natural y desapercibida la presencia de los cineastas, la cual se demuestra en las escenas de acalorada discusión entre Hussein y su familia.

Honeyland, 2019. Stefanov/Kotevska. NEON.

Honeyland es un retrato vívido y prueba irrevocable del peso que yace sobre los hombros de las mujeres, pues varios procesos alimentarios y culinarios tradicionales son un ámbito por excelencia –aunque no exclusivo– del saber femenino. Por eso mismo Hatidze, en su condición de mujer, es violentada a través de su sustento, de aquello que la naturaleza le ha brindado para sostenerse. Hussein, un hombre necio (para variar) atenta en contra de ella, a través del conocimiento que su madre le ha heredado y las abejas que con mucho cariño a cultivado. Honeyland es la condensación veraz de que la explotación de la mujer y la Tierra, es una misma e indivisible.

El Protocolo de Nagoya, un Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), entró en vigor a fines de 1993 y estableció directrices mundiales sobre el acceso a los recursos naturales. Su objetivo es la promoción de una distribución justa y equitativa de los beneficios para ambos proveedores (tierra, plantas, animales) y usuarios de los recursos (humanos). La diversidad genética, o biodiversidad, permite a las poblaciones adaptarse a entornos cambiantes y a un clima cambiante, contribuyendo a la conservación y sostenibilidad de los recursos. La “crisis de la miel” en esta película ilustra el riesgo de ignorar estos protocolos y alterar el respeto por la biodiversidad.

La historia de Hatidze es un microcosmos para una idea que nos sobrepasa, la idea de cuán estrechamente entrelazados están la naturaleza y la humanidad, y cuánto podemos perder si ignoramos esta conexión fundamental.

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