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Comidas y bebidas que creías que eran mexicanas pero en realidad no lo son

En México existen gran cantidad de productos y platillos que hemos adoptado como propios pero que, en realidad, no son nada mexicanos. Un ejemplo de ello es el coco, el tamarindo y la jamaica, que son unos básicos en nuestra dieta y nuestros dulces, pero que provienen de otros continentes y se empezaron a cultivar después de la comercialización e intercambio que hubo durante los viajes de la Nao de China.

Pero aquí solo contabilizaremos alguno de esos platillos que incluso son considerados comida mexicana e incluso hemos crecido con ellos, pero que sus orígenes van más allá del territorio nacional.

Los churros

Uno de los postres favoritos de gran parte de los mexicanos. Esos palitos hechos a base de masa y que son fritos en aceite y bañados en azúcar; todo un manjar para algunos, sobre todo si van rellenos de cajeta, chocolate, leche condensada o nata.

Pero aunque no lo crean, estos no son nada mexicanos. La teoría con la que se cuenta mayor evidencia es acerca de que los churros llegaron a México en el siglo XIX desde China; lo único es que ellos comenzaron llamándolo «Youtiao».

Los portugueses lo apropiaron y lo adoptaron dentro de su gastronomía, pero fueron los españoles quienes los trajeron a México durante la colonia. El nombre de «churro» se le dio gracias a que tenían parecido a los cuernos de las ovejas churras, ya que en algunas ocasiones este llega a doblarse en forma de espiral.

Tacos al pastor

Los más populares y consumidos tacos en todo el territorio nacional son los tacos al pastor, que incluso se consideran los mejores del mundo. Increíblemente estos taquitos tienen sus orígenes en el Medio Oriente.

La forma en la que llegaron a México fue en los años 20 con la llegada de libaneses que se exiliaron en el territorio nacional por los diferentes conflictos sociales y religiosos que existió con la comunidad católica-maronita en Líbano con el Imperio Otomano. Cuando se asentaron en México, trajeron consigo sus tradiciones y gastronomía, como la «Shawarma«, hecha con carne de cordero.

Según varios historiadores, este platillo libanés es el antecedente directo de los tacos al pastor; se sustituyó la carne de cordero por la carne de cerdo y se le agregó una combinación de marinado que le otorgó el color rojo y sabor característico, propio de los tacos al pastor, listo para ser servido en una tortilla con limón, cilantro, cebolla, salsa y piñita.

Las carnitas

Es necesario decir que las carnitas, ese platillo delicioso que es también un tradicional dentro del universo de los tacos, no solían ser como las conocemos ahora.

También tenemos que decir que no nacieron en Michoacán… esta receta se creó a partir de una mezcla de dos culturas y del proceso que se dio durante la colonia. Remontándonos a la historia de México, Hernán Cortés trajo al territorio mexicano varias especies de animales para consumo humano; uno de ellos fue el cerco.

Cuenta la leyenda que tras la caída del imperio azteca, Cortés quiso celebrar y mandó a preparar unos cerdos para el banquete; la mala noticia para él es que no había pan para que pudieran comerlo. Así que los traidores de los tlaxcaltecas, que también formaron parte de los invitados a esta celebración, compartieron tortillas para comer los trozos de carne.

Otra creencia según los antropólogos, es que el consumo de este platillo era un acto de fe católica, debido a que con estos platillos se podía identificar quiénes eran católicos y quiénes eran judíos en el México colonial.

La rosca de reyes

Tristemente este tradicional e icónico pan tampoco es mexicano. La tradición de «partir la rosca» tuvo su origen en el siglo XIV, específicamente en países europeos como Francia y España, en donde se consumía de forma simbólica para celebrar la «Epifanía», cuando los Tres Reyes Magos de la tradición cristiana, llegaron a adorar al niño Dios.

La tradición llegó a México tras la conquista española. Desde entonces, México adoptó esta tradición en la que debe «encontrar» la figura del niño Dios dentro de la rosca. Lo que sí es muy mexicano es la siguiente tradición, de que quién encuentre al «muñeco», deberá cuidarlo hasta el día de la Candelaria, fecha donde tendrá que cooperar para los tamales.

Agua de horchata

La que algunos la consideran la reina de las aguas frescas, tememos decir que NO es mexicana y ni por donde la vean; sus ingredientes no son propios de México y su preparación, mucho menos.

Esta increíble bebida refrescante —la mejor que puede existir, la verdad— en realidad llegó a México desde España gracias a los conquistadores y el proceso de colonización. Estos adoptaron esta costumbre de los árabes, quienes preparaban una bebida con un tubérculo pequeñito llamado “chufa” o también con almendras y con azúcar.

Así que, en la búsqueda de encontrar algo similar que pudiera sustituir a la chufa, la cual no se puede dar en territorio mexicano, se buscó imitar su sabor; fue en la península de Yucatán donde se creó una bebida que sustituyó la chufa con arroz y se le agregó azúcar y canela.

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