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Estos son lo 5 alimentos más apestosos del mundo

La comida es uno de los placeres más deliciosos y placenteros pero... ¿siempre deben oler bien? Aquí te traemos algunas excepciones.

Si a la hora de comer moronga, menudencia, chanfaina o queso cotija un poco viejo, se te ha pasado por la mente de que no existe otro alimento que pueda superar ese hedor, este post hará cambiar tu opinión.

En algunas ocaciones la comida y las formas en las que las personas se alimentan pueden ser todo un misterio o algo muy difícil de procesar, ya que por más inconcebible que parezca, todos los alimentos aquí descritos pueden ser considerados incluso delicatessen en su lugar de origen y, muy probable, tengas que viajar hasta el otro lado del mundo para probarlos (si es que te atreves). Aquí te dejamos una lista de los cinco alimentos más apestosos de todo el mundo.

Natto

El natto es un platillo que es casi extraño en el mundo occidental, pero muy popular y consumido dentro de la dieta japonesa. Se trata de granos de soya que para elaborarlo se cocinan y se les añade Bacillus Subtilis natto, una levadura que los fermenta. Este proceso produce una sustancia viscosa entre cada grano que hace que el plato tenga una apariencia y color similar a las flemas; algo repugnante al paladar para las personas que no estén acostumbradas a este tipo de texturas.

El olor que desprenden los granos de soya no aportan en lo absoluto para el consumo de este platillo típico japonés, pues su aroma se encuentra similar al amoniaco y al moho juntos. Los japoneses consumen el Natto durante el desayuno de salsa de soya, mostaza japonesa, huevo crudo o duro y arroz. Su consumo está relacionado con un mejor flujo sanguíneo y un reducido riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Por si fuera poco, regula la flora intestinal gracias a la levadura y los fermentos, mejorando el sistema inmune.

Durián

Este fruto, similar en textura a la guanábana o la yaca, es común en el sureste asiático, especialmente en Malasia, Vietnam y Singapur, en donde se le considera el «rey de las frutas», debido a su gran tamaño. Y aunque su aspecto nos pueda recordar a lo deliciosa que puede ser una guanábana, el olor de esta fruta te hará querer salir corriendo.

Según las experiencias de nativos y extranjeros, el durián huele a una mezcla entre cebolla fermentada, animal muerto, excremento de cerdo, barniz y calcetines sudados y guardados. El olor es tan nauseabundo para algunas personas que en estas zonas de Asia se ha prohibido su presencia y, por ende, su consumo en lugares públicos como hoteles y transporte público.

¿Y sobre sus características de sabor? Es dulce, carnosa y suave, similar a comer una crema de vainilla en un baño público que se encuentra muy sucio.

Surströmming

Desde Suiecia llega el surströmming. Esta pequeña lata no contiene nada más que arenque fermentado. Se elabora a base de pequeños arenques capturados en el mar Báltico, para posteriormente pasarlos por dos procesos de salmuera; uno concentrado para eliminar restos de sangre y una más débil para facilitar la fermentación. Una vez pasado este proceso se almacena en barriles donde continúan su proceso de fermentación, mismo que continúa una vez que se enlatan.

El resultado: un pescado con olor muy fuerte, similar al pescado podrido combinado con el olor del basurero al aire libre de alguna central de abastos. Su aroma es tan penetrante que las personas que llegan a consumir este alimento lo deben hacer fuera de sus casas, pues el olor podría permanecer por varios días debido a que, al abrir la lata, salpican restos de la salmuera hacia todos lados, a consecuencia de la continua fermentación del arenque. Algunas personas incluso no se atreven a abrir la lata a menos que sea en el agua, para evitar salpicaduras de la salmuera apestosa.

Usualmente los suecos comen el Surströmming en sándwiches con un poco de crema agria y se pasa con un vaso de leche fría.

Hakarl

El hakarl es considerado todo un delicatessen y un manjar dentro de la gastronomía islandesa. En pocas palabras, este alimento es carne de tiburón peregrino, que es secada al aire libre y curada por hasta cuatro meses. Y si bien todo parezca muy normal, ¿qué es lo que realmente lo coloca como uno de los alimentos más apestosos del mundo? Todo está en su proceso de curado y la razón por la cual se realiza…

La carne del tiburón peregrino es altamente tóxica al contener grandes cantidades de ácido úrico y óxido de trimetilamina, debido a que este tiburón no cuenta con riñones, por lo que expulsa su orina y desechos a través de la piel. Por esta razón, los vikingos de Islandia encontraron un método para poder curar la carne y hacerla apta para el consumo humano: dejar fermentar la carne hasta que se pudra. En ese tiempo, las bacterias trabajan sobre la carne eliminando las sustancias más venenosas, pero dejando un desagradable olor y sabor a amoniaco. pero dejando un residuo amoníaco.

Se consume en cubitos y se debe beber con Brennivín, una aguardiente islandés. Su olor ha sido tan penetrante y fuerte que el proceso de elaboración de hakarl debe realizarse en lugares despoblados.

Kiviak

El kiviak será uno de los platos más apestosos y desagradables de los que puedas conocer. Forma parte de la comida tradicional de las comunidades inuit del norte de Groenlandia, la cual es consumida durante invierno o en celebraciones especiales para festejar, como cumpleaños o fiestas.

La forma de prepararla es la siguiente: los lugareños matan a una foca la cual vacían de sus órganos internos y huesos, para dejar únicamente la piel. Proceden colocar alcas (unos pájaros similares a los pinguinos pero sin parentesco alguno con ellos), tantas como puedan, así tal cual como están, con plumas, pico, órganos internos y patas. Se saca todo el aire que posible de la piel de foca, que se cose y se sella con grasa.

Este saco de pájaros se deja fermentar de cuatro a dieciocho meses bajo piedras, el tiempo que sea necesario para que se encuentren aptas para el consumo humano. Cuando se va a comer, se abre a la foca y se sacan a las aves, que están completamente fermentadas (o podridas) y solo queda pelarlas, lavarlas un poco y comerlas crudas.

Su olor es igual al de un animal en estado de putrefacción, algo picante y rasposo para la nariz. Y a pesar de que este platillo pueda sonar demasiado asqueroso, la razón de su existencia es debido a que, los antiguos habitantes de Groenlandia, al vivir en un clima extremo, la caza escaseaba cuando el invierno llegaba, por lo que preparar kiviak podría ser la diferencia entre pasar la temporada o no; una mera cuestión de supervivencia que traspasó generaciones hasta convertirse en un festín de fiesta y celebración.

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